3 Elogios de la infancia perjudican la autoestima 

¿Conoces el impacto de los elogios excesivos en la infancia que pueden tener un efecto negativo en la autoestima? ¿Te recuerdas de cada elogio que te hacía papá, mamá o algún otro familiar? ¿O los elogios que haces tú a los pequeños de la casa?

Cuando te decían… «mi muchacho es el más inteligente de su clase», » mi hijo es el más fuerte», “la tarea de mi hijo es la mejor”, etc, ¿te sentiste presionado a ser el mejor, el más inteligente o el más fuerte?. No siempre, elogiar de esta forma tiene una consecuencia positiva en el autoconcepto, por el contrario, el impacto de los elogios excesivos en la infancia, puede resultar perjudiciales para la autoestima, y en esta artículo de explico por qué.

Elogiamos a nuestros hijos cuando hacen algo muy bien, ante un examen excelente, un dibujo genial, no está mal hacerlo. Pero te pregunto, ¿le dices a tu hijo que esa tarea no está bien hecha, aunque la haya terminado? ¿Le dices “hiciste tu manualidad, pero vamos a mejorarla en este detalle”? ¿Todo el tiempo lo estás elogiando, aunque la tarea vaya mal? ¿Los consideras una maravilla y aplaudes cada actividad que realiza?

Está bien hacerlo, pero no en exceso. A veces en lugar de hacerles un bien es todo lo contrario por sobre edificarlo. Uno puede defenderse de un ataque, pero contra los elogios estás totalmente indefenso. Sin duda es bueno que alabemos lo que hacen los niños, una palabra positiva ayuda a desarrollar las capacidades y la autoestima.

¿Pero qué ocurre cuando los elogios se hacen parte de la vida cotidiana? 

Cuando se reciben tantos elogios, buscamos en la realidad resultados que vivimos en la infancia, y no resultados concretos por nuestras acciones. El elogio más importante es el que nace de ti, no el que te dedican los demás, sino el que se recibe por tus méritos y el valor que le das. Hay tres elementos que me gustaría que consideres:

1. Elogiar la capacidad, NO el esfuerzo.

Error que da lugar a muchos problemas. El trabajo duro es lo que va a influir en tus resultados, aunque seas muy inteligente, si no pones esfuerzo no lograrás nada. Los elogios nos pueden llevar a hacer algo por la recompensa y no porque te guste realmente la actividad que haces.

Si cada vez que te elogiaban ante un resultado positivo te daban un regalo, de grande esperas lo mismo, pero se debe comprender la responsabilidad que conlleva esa actividad, ser consecuentes con los resultados, en relación al esfuerzo que se dedique a ese trabajo y no pensar en la recompensa.

2. Elogios de forma exagerada sin especificar.

Como por ejemplo “eres un genio, eres un excelente artista, tocas maravilloso”. Estos elogios pueden crear todo lo contrario en la vida de los niños y no fortalecen la autoestima. Los elogios deben ser concisos y concretos, por tareas específicas que se han iniciado, y no elogios generales que no se determinan con claridad por qué se dan.

Aprender a realizar elogios más realistas, como por ejemplo “me gusta esto que has hecho, qué bien te ha quedado”, sin exagerar para no hacer creer todo lo contrario. No aumentes de forma artificial la autoestima que tu hijo se lo creerá y dejará de esforzarse.

3. Cuando un elogio es presión.

Es cuando alguien piensa que se espera mucho de él, se siente presionado porque se siente que es un genio. Caen en la realidad que deben satisfacer en todo a las personas.  No es bueno el exceso o la carencia de elogios, cada uno debe de aprender de la justa valoración qué se espera de ellos. Es importante que se esfuercen y superen, pero por presión no es lo mismo que por motivación. Es importante vivir motivados y no presionados, sin estrés ni ansiedad.

La crítica es a veces necesaria, aprender a elogiar de la manera más correcta es lo mejor. Elogia, pero elogia bien, elogia la superación, el empeño, el esfuerzo, todo lo que se hace por sí mismo motivado. No premiando por cada acción, la intención puede ser la mejor pero el mensaje que se envía no puede ser el esperado.

Nuestra autoestima es uno de los baluartes que tenemos de manera única e individual, por lo tanto, conocer acerca de los elogios y cómo influyen directamente es una información que todos debemos manejar. Ahora puedes hacer una autoevaluación de cómo te fue en la infancia con los elogios y cómo lo haces ahora a la edad que tienes si ya eres papá o mamá.

De mi corazón al tuyo recibe un pao abrazo.

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